Yo no soy un gran lector pero de pequeño me encantaba que me
contaran historias, y aun que parezca rato me sigue encantando, aunque más de
mi edad.
Me acuerdo cuando iba a cada de mi abuela materna. Después
de cenar me daba un yogurt y me sentaba encima suyo. Ella me explicaba toda
clase de historias que se inventaba al momento o hacia sus versiones de los
cuentos más famosos, y yo me quedaba embobado escuchando. Siempre había uno que
me encantaba, Los tres cerditos, cada
vez que me lo explicaba yo lo recitaba mentalmente de memoria.
Mis primeros momentos de lectura los hacía solo en mi habitación
intentando leer como podía, ya que aun no había aprendido. Cuando llegué a
primaria empecé a aprender poco a poco a leer, en clase hacíamos carreras para
ver quien leía mejor y más rápido. De pequeños tuve problemas con la lectura y
fui a ver a una especialista, a los pocos meses ya leía como un niño normal.
Lo que más me gustaba leer eran los diarios de mi hermana
mayor. Cuando no estaba en casa entraba en su habitación, cogía el diario y
empezaba a leer. Muchas veces no comprendía nada, porque ese lenguaje
adolescente para mí era muy raro, aunque, ahora ya se me han aclarado las
cosas. Cuando me mudé aquí, a Castelló, empecé en clases particulares en el “aula
d’acollida”a leer cosas básicas. La verdad es que aprendí a gran velocidad
hablar castellano y catalán.
Un día para mi cumpleaños me regalaron un libro de Gerónimo
Stilton. Me quedé impresionado al ver el número de páginas, 300, nunca había leído
un libro de tal magnitud. Empecé a leerlo y cada vez me gustaba más, leía todo
el día. Me sentía como si formara parte de la historia, nunca había tenido
tantas sensaciones con un libro. Al acabarlo estuve disgustado porque ya no tenía
más que leer pero ya podía fardar de haber leído un libro de 300 páginas en una
lengua que acababa de aprender y estaba orgulloso de mí mismo.
Ya llegado en la adolescencia perdí completamente el interés
de la lectura. Nos pusieron libros en el instituto pero no llegué a leer
ninguno, solo por pereza. Hasta el día que llegaron Los juegos del hambre. Vi la primera película y me gustó tanto que
me vi obligado a leer el primer libro ya habiendo visto la película, para saber
todos los detalles que la película no ofrecía. A la semana siguiente ya tenía leídos
los tres libros. Leía todo el día, comiendo, en el coche, en el restaurante…
Cada día me iba a dormir a altas horas de madrugada para leer lo máximo posible.
Volvía a leer capítulos que me gustaban, nunca había llegado a tener tanta pasión
por unos libros.
Ahora acabo de empezar a leer El conde de Montecristo que me regaló mi padre. No me atrae mucho,
pero estoy esperando a profundizar más en la historia para ver si me gusta o
no.
Como ya dije, no soy un gran lector pero sí un lector
apasionado cuando la historia me gusta. Tengo varios libros en mente como El diario de Anna Frank, American psycho, etc. A ver si con el
tiempo y poco a poca con la madurez me puedo convertir en un gran lector para
leer libro tras libros y disfrutar con cada uno.